domingo, 30 de marzo de 2014

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Hola a todos.
Hoy, vamos a ver cómo la realidad y el mundo de los sueños empiezan a confundirse dentro de la mente de Daniel. ¿Es real? ¿Es producto de su imaginación?
¡Vamos a descubrirlo!

                          Daniel caminaba por una biblioteca. Tenía la sensación de que había salido de una fiesta de disfraces, por el modo en que iba vestido. Aquellos pantalones y aquella camisa no se parecían en nada a sus vaqueros y a sus camisetas. Recuerda que estás soñando, pensó. Por eso, veía a las pocas personas que había en la biblioteca vestidas como si vinieran de los Carnavales.
                       Por lo visto, estaba en la Biblioteca Nacional de La India. Dado que estaba soñando, Daniel no se preguntó qué estaba haciendo allí. Todos los libros que veía estaban escritos o en hindú o en inglés.
                       Sabía hablar inglés. Pero no sabía nada de hindú.
                        De pronto, se topó con dos jóvenes. A Daniel le dio un vuelco el corazón. La joven de cabello de color rubio claro era la misma que aparecía en sus sueños.
                       No iba sola. A su lado, iba otra chica que parecía mirarle con cara de perro. Esa fue la impresión que sacó Daniel. Sujetaban un libro entre sus manos. Daniel le echó un vistazo a su portada. Era una portada en inglés. Trató de recordar el inglés que aprendió cuando fue al colegio y al instituto.
-Buenas tardes, señor Birkhust-le saludó Cara de Perro.
-Buenas tardes...-le devolvió Daniel el saludó.
                      Ella le había hablado en inglés. Y él apenas podía recordar cómo se decía buenas tardes en aquel idioma.
-Buenas tardes...-le saludó la chica del sueño.
                              Era rubia, como la soñaba y la estaba soñando en aquellos momentos. Trató de no mirarla porque sentía que se iba a marear. Por respeto, acabó besándole la mano. Pero aquel sueño tenía algo de real.
-¿Viene a devolver algún libro?-le preguntó ella.
                          Hizo la pregunta en inglés.
                          Cara de Perro le fulminó con sus ojos de color azul cielo, tan parecidos como a los ojos de la chica que la acompañaba.
-Estelle...-balbuceó Daniel-Sí...
-¿Desde cuándo me llama por mi nombre de pila?-le interrogó la chica rubia-Siempre he sido para usted la señorita Templewood. 
-Sí...Yo...
-Déjalo, prima-intervino Cara de Perro-Debe de estar borracho.
-A Olivia le gusta mucho leer-la ignoró Estelle-Por eso, venimos a la biblioteca.
-Ah...-dijo Daniel-Ya...
                         Cara de Perro, en realidad, se llamaba Olivia. Llevaba su cabello de un extraño color caoba recogido en un moño. No era fea, pero su gesto se había tornado serio y arisco en cuanto le vio. Los ojos de Estelle, aún siendo idénticos a los de la joven que la acompañaba, eran más bonitos. Su mirada era suave. Y brillante...Su rostro era redondo y tenía unas facciones adorables y perfectas.
                       Casi aniñadas...
                       Estelle trató de disimular la turbación que le había provocado el ver a Freddie Birkhust. Recordaba los sueños que había tenido con él en los que se besaban. No pasaban de besarse. ¡Gracias a Dios!
                       De pronto, Daniel recordó la conversación que escuchó mantener a Ana y a Tania en el coche. Las dos estaban hablando de una tal Estelle Templewood. ¿Acaso la chica que aparecía en su sueño se llamaba Estelle Templewood? Era un personaje de la novela favorita de Ana, Olivia y Jai. ¿Acaso estaba delante de la Olivia protagonista de aquella novela?
-¿Olivia Siobhan O' Rourke?-inquirió Daniel, atónito.
                       Un momento, ¿cómo le había llamado antes? Señor Birkhust...
-¿Acaso ha bebido tanto que se ha olvidado de mi nombre?-le espetó la tal Olivia.
-¡Oh, vamos, Livvy, no seas borde con él!-la regañó suavemente Estelle-No creo que haya bebido. ¿Verdad que no ha bebido, señor Birkhust?
-Mi nombre es Frederick Alistair Birkhust-dijo Daniel muy lentamente-Sí...

                         Cuando se quiso dar cuenta, Daniel estaba sentado en el comedor de una casa en extremo grande y elegante. Una criada hindú les sirvió a Estelle, a Olivia y a él algo para merendar. Tarta de nata y chocolate...
-¡Oh, me encanta!-exclamó en español.
-¿Qué ha dicho?-inquirió Olivia.
-Por la expresión que ha puesto, diría que le gusta la tarta-contestó Estelle con una sonrisa.
                       Daniel miró a las dos jóvenes.



                  Estelle fue la que llevó el peso de la conversación. Le estuvo hablando a Daniel acerca de las numerosas virtudes de Olivia.
                   El joven tuvo la desagradable sensación de que Estelle pretendía emparejarle con aquella chica tan antipática. Apenas abrió la boca durante el tiempo que estuvo él allí, merendando con ellas. Casi no le miraba. Daniel no había leído Olivia y Jai. Pero sospechaba que el tal Freddie Birkhust debía de ser uno de los pretendientes de Olivia. Deseaba tener esa novela entre sus manos para saber lo que iba a pasar entre aquellos dos. Estelle parecía cada vez más animada a medida que iba hablando de las numerosas virtudes de Olivia.
-¿Y qué me dice de usted?-inquirió Daniel, hablando en inglés-No habla de sus virtudes.
-A mí lo que más me gusta en el mundo es comer-contestó Estelle con gesto desenfadado.
-Comer es bueno para la salud.
                      Olivia le lanzó una mirada cargada de significado a su prima. Estelle intentó disimular su turbación como pudo. Tuvo la sensación de que Freddie Birkhust, en lugar de estar interesado en Olivia, estaba interesado en ella.
                      Acabó su porción de tarta como pudo.
                      Olivia percibía que había algo raro en Freddie aquella tarde. En lugar de estar mirándola con adoración, parecía estar interesado en su prima.
                       Cuando llegó la hora de irse, Daniel besó con reverencia la mano de Estelle. También besó, pero más por compromiso, la mano de Olivia.
-Muchas gracias por la merienda...-dijo a modo de despedida.

2 comentarios:

  1. uy por lo menos comió tarta . esta novela es un sueño te mando un beso y te me cuidas

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    1. ¡Citu, muchísimas gracias por pensar eso! ¡Te lo agradezco de corazón!
      Un fuerte abrazo y cuídate mucho, amiga.

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